A veces notamos que el paso del tiempo es vertiginoso, pero cuando miramos atrás vemos cuanto tiempo y cuantas cosas han pasado desde que algo nos emocionó. Cuando las cosas superan el paso del tiempo y permanecen frescas, presentes, es cuando merece la pena dedicar un tiempo a saborearlas...
(imagen tomada en 1993, en Fitzroy Island, Australia)